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Paralisis cerebral infantil (PCI). Tratamiento.

En parálisis cerebral infantil (PCI), el aumento de tono constante incontrolable debido a la espasticidad condiciona la función del aparato locomotor tanto en su extremidad superior como inferior.

La parálisis espástica a nivel de retracciones musculares, deformidades articulares y déficits paralíticos debe ser tratada con éxito mediante procedimientos microquirúrgicos mínimamente invasivos, o técnicas articulares si se precisa.

La extremidad superior biomecánicamente compleja precisa un estudio seriado de filmaciones para establecer los mecanismos de movimientos anómalos concretos propios de la PCI y definir las necesidades quirúrgicas, tales como microtenotomías, elongaciones tendinosas, hiponeurotizaciones, liberaciones articulares y modificaciones de la morfología ósea, entre otras.

La extremidad inferior mucho más automática funcionalmente permite establecer unos patrones terapéuticos previsibles en la PCI sin riesgos a la perdida de las funciones adquiridas hasta el momento de la intervención, mejorando la capacidad de bipedestación y deambulación.

 

Otros tratamientos en parálisi cerebral infantil

El procedimiento quirúrgico y el tratamiento mediante bótox son complementarios. El uso del bótox debe entenderse como un tratamiento diagnóstico y terapéutico, que nos permite mediante su infiltración:

1. Discernir qué grupos musculares dificultan, con su hiperactividad, el movimiento y condicionan la función y/o deformidades.
2. Valorar tras su inyección el grado de corrección que se puede conseguir.
3. Facilitar el tratamiento fisioterapéutico.
4. Evidenciar los límites del tratamiento en las infiltraciones sucesivas por refractariedad progresiva de los pacientes al bótox.
5. Facilita la indicación quirúrgica.

El tratamiento es temporal y suele tener su máximo efecto a los 4 meses. Permite trabajar los grupos musculares inactivados por la hiperactividad de los antagonistas.

El tratamiento quirúrgico es definitivo, sin margen al error tras constatar los efectos producidos por la toxina botulínica.

El tratamiento posterior de otros grupos musculares que evolucionan con el crecimiento del paciente puede ser tratado de nuevo mediante bótox. Entendiendo siempre que se trata de un proceso terapéutico ajustado a las necesidades según la edad y evolución de cada paciente.

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